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Niveles de juego, autismo y desarrollo de la comunicación social: la escalera del modelo JASPER

Foto del escritor: Cliniko Psicología
Cliniko Psicología
hace 5 horas
7 min de lectura

Imagina la siguiente escena: un niño de tres años se sienta en la alfombra rodeado de bloques de madera de colores vivos y pequeños muñecos articulados. Toma un bloque rectangular, lo mira fijamente desde un ángulo muy cercano a su ojo, lo hace girar sobre el piso y luego se lo lleva a la boca para morderlo repetidamente. Para un observador externo o una familia primeri

za, la tentación inmediata suele ser intervenir: quitarle el bloque, armar una torre y decir con insistencia: «¡Mira, así no se usa, haz una casa!».

Sin embargo, en el neurodesarrollo, el juego no comienza construyendo castillos ni inventando historias mágicas. El juego es un lenguaje continuo y evolutivo. Cuando un niño interactúa con un objeto, nos está mostrando exactamente en qué peldaño de su desarrollo cognitivo, motor y comunicativo se encuentra.

El modelo JASPER (Joint Attention, Symbolic Play, Engagement, and Regulation), desarrollado por la investigadora Connie Kasari en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), revolucionó la forma en que comprendemos esta trayectoria. Lejos de considerar el juego como un simple pasatiempo infantil, JASPER demuestra que la diversidad y el nivel del juego son el motor directo de la comunicación social y el lenguaje en el autismo.



¿Por qué el juego es la puerta de entrada a la comunicación?

Existe una creencia extendida de que para enseñar a hablar a un niño autista es indispensable sentarlo frente a una mesa, exigir contacto visual y trabajar con tarjetas o repetición verbal aislada. Las neurociencias y los modelos de intervención naturalistas del desarrollo (NDBI) demuestran lo contrario: el lenguaje verbal y no verbal emerge dentro de rutinas compartidas con significado.

Cuando un niño y un adulto interactúan con un juguete en un estado de atención conjunta (joint attention), ocurren tres procesos simultáneos:

  1. Regulación emocional: El niño se siente seguro y motivado intrínsecamente.

  2. Referencia compartida: Ambos atienden al mismo objeto al mismo tiempo, lo que dota de sentido a los gestos y a las palabras.

  3. Complejidad cognitiva: Conforme el uso del objeto evoluciona (de morderlo a usarlo como herramienta y, finalmente, a transformarlo mediante la imaginación), la mente del niño adquiere la capacidad de manejar símbolos, la base indispensable de la palabra hablada.

Para acompañar a un niño hacia niveles más complejos de comunicación, primero debemos responder con precisión a una pregunta: ¿en qué nivel de juego se encuentra hoy?



La escalera de los niveles de juego según JASPER

Inspirado en los hitos clásicos del desarrollo propuestos por investigadoras como Ungerer y Sigman, el modelo JASPER clasifica el juego en una progresión evolutiva clara. Ningún peldaño es un error; cada uno es el cimiento indispensable del siguiente.


1. Juego indiscriminado y exploratorio

En los primeros meses de vida —o en etapas iniciales del desarrollo sensorio-motor—, los objetos se exploran sin considerar su función específica. Todos los juguetes reciben el mismo trato:

  • Conductas típicas: Morder, golpear contra el suelo, agitar, chupar o dejar caer repetidamente.

  • Propósito del desarrollo: El niño está conociendo el mundo físico mediante sus receptores sensoriales (textura, peso, sonido, dureza).

  • El error común: Quitar el objeto o castigar la conducta. En JASPER, este nivel se respeta como la base de la exploración perceptiva.


2. Juego simple y discriminativo

El niño empieza a distinguir las propiedades físicas de los objetos y actúa de acuerdo con ellas:

  • Conductas típicas: Rodar una pelota (porque rueda), apretar el botón de un juguete de causa-efecto para que suene música, o apilar piezas sin una estructura premeditada.

  • Hito comunicativo: Surge la anticipación. El niño comprende que una acción suya produce un efecto en el entorno.


3. Juego combinatorio (relacional)

Aquí los objetos ya no se usan de forma aislada; el niño comienza a relacionar dos o más elementos entre sí:

  • Conductas típicas: Poner piezas dentro de un contenedor y vaciarlas, encajar aros por tamaño, apilar bloques para levantar torres, o colocar la tapa sobre una cacerola de juguete.

  • Hito cognitivo: Coordinación visomotora, planificación motriz y comprensión de relaciones espaciales (dentro/fuera, arriba/abajo).


4. Juego pre-simbólico (funcional convencional)

El niño utiliza los objetos de acuerdo con su función social real y cotidiana, pero dirigida hacia sí mismo o de manera literal:

  • Conductas típicas: Llevarse un teléfono de juguete a su propia oreja, pasarse un cepillo por el cabello, o ponerse una taza en los labios fingiendo beber.

  • Por qué es un punto de inflexión: Demuestra que el niño ha observado e internalizado convenciones culturales de su entorno cotidiano.


5. Juego simbólico (sustitución y agente externo)

La mente del niño se independiza de las propiedades estrictamente físicas del objeto. Este nivel se subdivide en hitos cruciales:

  • Agente externo: El niño ya no se peina solo a sí mismo; peina a un muñeco o le da de comer con la cuchara. Trata al muñeco como si tuviera vida o intencionalidad propia.

  • Sustitución de objetos: Un bloque de madera se convierte en un coche de carreras; un plátano se convierte en un teléfono. Hay una abstracción cognitiva pura: esto representa aquello.

  • Atribución de propiedades imaginarias: El niño sopla sobre una taza de plástico porque «la sopa está caliente», o limpia la mesa con un trapo porque «se cayó jugo».


6. Juego simbólico interactivo y sociodramático

Es el nivel más complejo de la infancia temprana. Involucra tramas, secuencias de acciones y roles compartidos:

  • Conductas típicas: Armar una clínica veterinaria con varios pasos (revisar al perro de peluche, darle una pastilla, envolverlo en una manta), o jugar a la tienda intercambiando roles de comprador y cajero.

  • Impacto en el autismo: Requiere teoría de la mente, flexibilidad cognitiva, comprensión de guiones sociales y negociación constante con el compañero de juego.



Comparativa rápida: progresión y significado comunicativo

Nivel de juego

Acción visible con el objeto

Meta de comunicación asociada

Indiscriminado

Muerde o golpea cualquier juguete sin distinción

Establecer contacto y atención conjunta sensorial

Simple / Causa-efecto

Presiona un botón o rueda un carrito

Aprender a pedir repetición con gestos o miradas

Combinatorio

Mete figuras dentro de un bote o apila bloques

Tomar turnos simples (uno tú, uno yo)

Pre-simbólico

Bebe de una taza de juguete vacía

Imitación de acciones funcionales y vocalizaciones

Simbólico (Agente/Sustitución)

Alimenta a un osito o usa un cubo como teléfono

Uso de palabras funcionales, comentarios y protodeclarativos

Simbólico interactivo

Asume roles y coordina secuencias ("vamos al doctor")

Diálogo fluido, negociación y flexibilidad pragmática

¿Cómo trabajar los niveles de juego en la práctica?

El principio de oro del modelo JASPER no es empujar al niño desde el juego con bloques directamente al juego de roles, sino trabajar en su nivel actual y modelar solo un escalón inmediatamente superior (Zona de Desarrollo Próximo).


Para terapeutas y profesionales de la salud mental

  • Colócate frente al niño y a su misma altura: La postura cara a cara facilita el triángulo de atención conjunta (niño - objeto - terapeuta).

  • Imita para conectar (Mirroring): Si el niño está en juego discriminativo rodando un coche de adelante hacia atrás, toma un coche idéntico y rueda tu coche con el mismo ritmo. La imitación espontánea genera reciprocidad y suele activar miradas de referencia social.

  • Crea rutinas predecibles: Establece cadenas de 3 o 4 pasos en el juego antes de introducir variaciones. La predictibilidad reduce la ansiedad y amplía la ventana de tolerancia.

  • Expande solo un nivel: Si el niño pone muñecos dentro de un autobús (combinatorio), no le exijas inventar una historia de aventuras. Modela el nivel funcional: haz el sonido del motor («¡Bip bip!») y mueve el autobús unos centímetros.


Para familias en el hogar

  • Menos juguetes a la vista, mayor conexión: El exceso de estímulos genera dispersión. Deja disponibles de 2 a 3 opciones de juego estructurado a la vez.

  • Evita el interrogatorio continuo: En lugar de saturar al niño con preguntas constantes («¿De qué color es? ¿Cómo se llama este animal? ¿Qué hace el perro?»), utiliza comentarios descriptivos breves: «¡El perro come! ¡Qué rico!». Esto modela lenguaje sin generar presión de rendimiento.

  • Únete a su foco de interés: Si su fascinación son las ruedas o las compuertas de los juguetes, no intentes extinguir esa preferencia; utilízala como punto de partida para construir un juego de turnos compartido.



Mitos comunes sobre el juego en el autismo

  • Mito 1: «Los niños autistas no saben jugar.»

    Realidad: Los niños autistas juegan, pero su estilo de juego con frecuencia prioriza la exploración sensorial, la repetición o la sistematización de patrones. No es ausencia de juego, sino un perfil cualitativamente diferente que requiere mediación adecuada.

  • Mito 2: «Hay que eliminar los movimientos repetitivos con los juguetes.»

    Realidad: Muchas veces, manipular repetidamente una pieza cumple una función de autorregulación. El objetivo no es erradicar el interés sensorial, sino expandirlo gradualmente hacia interacciones sociales funcionales.

  • Mito 3: «Si el niño aún no habla, no tiene sentido trabajar el juego simbólico.»

    Realidad: La capacidad simbólica precede y sustenta al lenguaje verbal. Fomentar que un muñeco «coma» o que una caja sea una «cama» construye los andamios neuronales necesarios para que surja la intención comunicativa formal.



Conclusión: jugar para conectar

El juego en el espectro autista no debe medirse por cuán parecido es al juego de un niño neurotípico, sino por la capacidad que nos brinda para construir un puente de conexión auténtico.

Al comprender los niveles de juego del modelo JASPER, terapeutas y familias dejamos de exigir habilidades que el niño aún no está listo para dar y comenzamos a celebrar cada pequeño peldaño alcanzado: desde la primera vez que comparte una mirada mientras apila dos bloques, hasta la tarde en que decide, con una sonrisa cómplice, ofrecernos una taza de té imaginaria.



Referencias bibliográficas

  • Kasari, C., Freeman, S., & Paparella, T. (2006). Joint attention and symbolic play in young children with autism: A randomized controlled intervention study. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 47(6), 611-620.

  • Kasari, C., Gulsrud, A. C., Wong, C., Kwon, S., & Locke, J. (2010). Randomized controlled caregiver mediated joint engagement intervention for toddlers with autism. Journal of Autism and Developmental Disorders, 40(9), 1045-1056.

  • Kasari, C., Gulsrud, A., Shire, S., & Strawbridge, C. (2021). The JASPER Model for Children with Autism: Promoting Joint Attention, Symbolic Play, Engagement, and Regulation. Guilford Publications.

  • Schreibman, L., Dawson, G., Stahmer, A. C., Landa, R., Rogers, S. J., McGee, G. G., ... & Halladay, A. (2015). Naturalistic developmental behavioral interventions: Empirically validated treatments for autism spectrum disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders, 45(8), 2411-2428.

  • Ungerer, J. A., & Sigman, M. (1981). Symbolic play and language comprehension in autistic children. Journal of the American Academy of Child Psychiatry, 20(2), 318-337.

 
 
 

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