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Prácticas neuroafirmativas en la intervención del juego en autismo: De «enseñar a jugar» a acompañar el juego auténtico.

12 oct
5 min de lectura

En muchas salas de terapia y aulas de educación infantil, todavía se repite una escena habitual: un niño autista alinea con minuciosa precisión una hilera de carritos o clasifica bloques por tonalidades de color. A su lado, un adulto retira con insistencia los autos para hacerlos rodar y exclama: «¡Los carritos no van en fila, van por la pista! ¡Mira cómo hacen pip-pip!».


Detrás de este gesto aparentemente inofensivo subyace una premisa histórica profundamente arraigada: la creencia de que existe una única forma válida de jugar —la neurotípica— y que cualquier manifestación distinta es un déficit que debe ser corregido, suprimido o reorientado hacia el canon convencional.


El enfoque neuroafirmativo plantea una transformación ética y clínica indispensable: el juego de los niños autistas no está roto; es una expresión legítima de cómo su sistema nervioso experimenta el mundo, procesa los estímulos sensoriales y construye significado. Intervenir desde este paradigma no consiste en «enseñar a jugar como los demás», sino en validar su estilo de juego, construir puentes de conexión respetuosos y enriquecer sus oportunidades comunicativas sin despojarlo de su autenticidad.



1. La mirada tradicional frente a la mirada neuroafirmativa del juego.


Durante décadas, la literatura clínica catalogó el juego autista como «rígido», «estereotipado» o «carente de imaginación». Sin embargo, las investigaciones contemporáneas y las voces de personas autistas adultas han demostrado que estas interpretaciones parten de un sesgo del observador externo.


Dimensión

Enfoque Tradicional / Normativo

Enfoque Neuroafirmativo

Concepto de juego

Conjunto cerrado de normas sociales (juego funcional o sociodramático típico).

Actividad motivada intrínsecamente que produce placer, regulación, descanso o exploración.

Alinear o clasificar objetos

«Conducta no funcional» o «patrón restrictivo que debe erradicarse».

Exploración de patrones, búsqueda de orden espacial, simetría y autorregulación predictiva.

Movimientos repetitivos (stimming)

Conductas disruptivas que compiten con el aprendizaje.

Vías indispensables de modulación sensorial y expresión emocional.

Meta terapéutica

Imitar el juego neurotípico para alcanzar hitos preestablecidos.

Ampliar la reciprocidad afectiva, la autonomía y el bienestar socioemocional a partir del interés del niño.



2. Características del estilo de juego autista: Diversidad, no déficit.

Para acompañar con respeto, primero es necesario comprender los propósitos intrínsecos del juego en el perfil autista:


                  ┌────────────────────────────────────────┐
                  │        EL JUEGO AUTISTA AUTÉNTICO      │
                  └────────────────────────────────────────┘
                                       │
        ┌──────────────────────────────┼──────────────────────────────┐
        ▼                              ▼                              ▼
  [ SISTEMATIZACIÓN ]         [ REGULACIÓN SENSORIAL ]      [ INTERÉS PROFUNDO ]
   Orden, simetría,             Fascinación por texturas,     Inmersión en temas o
  clasificación de patrones.     movimiento, peso y sonido.   mecanismos específicos.

  • Sistematización y orden visual: Alinear piezas, clasificar figuras por texturas o crear patrones geométricos refleja fortalezas en el procesamiento de detalles locales. Proporciona previsibilidad y una sensación placentera de control sobre el entorno.


  • Exploración sensorial pura: El placer de hacer girar una rueda, dejar caer arena entre los dedos, escuchar el tintineo rítmico de un plástico o contemplar sombras no es una pérdida de tiempo; es un diálogo perceptivo con el mundo material.


  • Intereses monomáticos (foco profundo): Si el juego gira exclusivamente alrededor de los dinosaurios, las tuberías de agua o los modelos de trenes, este foco hiperconcentrado es el canal más potente para aprender conceptos, autorregularse y compartir afecto.



  • Juego en paralelo como conexión genuina: Para muchos niños autistas, estar sentados hombro con hombro realizando actividades independientes en un mismo espacio representa un nivel íntimo y seguro de compañía social.



3. Principios para una intervención neuroafirmativa del juego.

Si eres terapeuta ocupacional, psicólogo/a, fonoaudiólogo/a o educador/a infantil, adoptar prácticas neuroafirmativas implica incorporar pautas éticas claras:


1. Respetar y validar el juego intrínseco.

Nunca destruyas ni alteres de forma brusca una configuración de juego que el niño haya creado (como una fila de bloques o un patrón de colores). Si deseas interactuar, pide permiso con gestos o palabras, o inicia una hilera paralela a su lado.


2. Unirse al ritmo del niño (Imitación no invasiva).

La forma más directa de construir reciprocidad sin generar exigencias es la técnica del espejeo afectivo: si el niño rueda una pelota contra la pared, toma una pelota similar y rueda la tuya con una cadencia parecida. Esta sincronía no invasiva genera seguridad y activa la atención compartida de manera natural.


3. Eliminar la presión del contacto ocular forzado.

Mirar fijamente a los ojos de otra persona mientras se intenta manipular un objeto puede saturar el procesamiento auditivo y sensorial. Un niño no necesita mirar la cara del terapeuta para estar plenamente presente, atento y conectado con la actividad compartida.


4. Proponer extensiones, no correcciones.

Si el niño está alineando animales de plástico, la meta no es decirle: «No los formes, haz que peleen». La extensión neuroafirmativa acompaña su lógica: puedes acercar una valla de juguete para crear un corral que rodee su fila, o acercar suavemente una pieza de césped diciendo: «El pasto suave llegó a la fila». Si el niño acepta la adición, se amplía el juego; si la rechaza, se respeta su frontera.


5. Reconocer el valor del juego solitario.

El juego en solitario no es un síntoma de soledad indeseada ni un fracaso en el desarrollo. Es un espacio legítimo de descanso del estrés social, recarga de energía mental y digestión de las experiencias del día.



4. Estrategias cotidianas para familias en el hogar.

Acompañar desde casa no requiere materiales costosos ni transformar la sala en un consultorio clínico:


  • Desprenderse de las expectativas ajenas: Olvida los consejos bienintencionados que dicen que un juguete «solo se usa de una manera». Si tu hijo prefiere desarmar las puertas de un castillo en vez de jugar a las princesas, déjalo explorar la física del juguete.


  • Hablar menos y observar más: Reduce el bombardeo verbal de preguntas («¿Qué es esto? ¿Cómo hace la vaca?»). En su lugar, usa interjecciones de asombro, sonidos del ambiente o comentarios empáticos breves que describan lo que él o ella está sintiendo en ese momento.


  • Facilitar apoyos sensoriales en el espacio lúdico: Asegúrate de que el área de juegos cuente con elementos de descarga (cojines, mantas pesadas, tapetes sensoriales o auriculares de reducción de sonido) para que el niño pueda autorregularse cuando lo necesite.


  • Aceptar los «rituales» de cierre: Para muchos niños autistas, guardar los juguetes con un orden estricto o despedirse de cada pieza forma parte integral del juego y les ayuda a transitar hacia la siguiente actividad con serenidad.



5. El problema del enmascaramiento (masking) en el juego social.

Cuando forzamos a un niño autista a fingir un juego neurotípico convencional para que «encaje con otros niños» o para que cumpla con los ítems de una escala de desarrollo estandarizada, sembramos las bases del enmascaramiento compulsivo (masking).

Aprender a imitar guiones sociales de juego ajenos a su interés genera un desgaste cognitivo severo, sobrecarga de estrés y desconexión de sus propias emociones. El acompañamiento clínico y educativo debe centrarse en asegurar que el niño se sienta cómodo con su propia identidad, ofreciéndole herramientas para comunicarse y negociar cuando lo desee, pero celebrando siempre la autenticidad de su propio repertorio lúdico.



Jugar con libertad: El verdadero objetivo del desarrollo.

El juego infantil es el laboratorio donde se ensaya la vida. Cuando permitimos que un niño autista juegue a su manera, le estamos comunicando un mensaje de aceptación radical: que su mente es valiosa, que sus pasiones importan y que no necesita cambiar quién es para merecer nuestra compañía.


Las intervenciones neuroafirmativas nos enseñan a soltar el manual de instrucciones de los juguetes y a abrirnos a la fascinación de descubrir el mundo a través de los ojos del niño: con sus ritmos, sus geometrías, sus texturas y su inmensa riqueza perceptiva.



Referencias bibliográficas.

  • Conn, C. (2015). ‘Sensory of self’: Play and autism. Early Child Development and Care, 185(7), 1105-1117.


  • Milton, D. E. (2012). On the ontological status of autism: The ‘double empathy problem’. Disability & Society, 27(6), 883-887.   


  • Morrison, K. E., DeBrabander, K. M., Jones, D. R., Faso, D. J., Ackerman, R. A., & Sasson, N. J. (2020). Outcomes of real-world social interaction for autistic adults paired with autistic compared to non-autistic partners. Autism, 24(5), 1067-1080.   


  • Prizant, B. M. (2015). Uniquely Human: A Different Way of Seeing Autism. Simon & Schuster.


  • Wolfberg, P. J. (2009). Play and Imagination in Children with Autism (2nd ed.). Teachers College Press.

 
 
 

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